junio 12, 2010

Crónicas Venezolanas


En estos días escuché esta frase.... donde termina la lógica empieza Venezuela, vaya cuanta realidad hay en estas palabras, pero no voy a hablar de la política absurda que ocurre aquí, eso es un tema que se ha desgastado por sí sólo, sino la reflexión que me llevó un amigo español que vino de visita y viviendo un poco dentro de nuestra idiosincracia ciertas cosas le parecían algo medio alocadas. LA GASOLINA: En mi bella pero complicada patria, la gasolina es mega barata, una cosa cosa que raya en lo ridiculo, mi auto utiliza la gasolina más cara y para llenar el tanque sólo gasto Bs. 3 y un auto grande o camioneta puede llegar hasta el doble, que traducido en doláres serían unos pocos centavos. Cómo vivimos los venezolanos esto?, de la siguiente manera: Aquí los que tenemos auto, no caminamos casi nunca, al menos que no sea por el sano ejercicio, de resto todo lo hacemos en auto, para ir de una cuadra a otra vamos en auto. Si vamos a buscar a alguien, dejamos el auto encendido mientras esperámos, no importa que sea 5 minutos o media hora; Hacemos visitas en el auto, con el auto encendido y con el aire acondicionado bien fresquito, no se nos ocurre apagarlo, por qué sino nos acaloramos; Duramos un buen rato en la mañana calentando el auto y si nos encontramos algún vecino, podemos iniciar una buena tertulia, sin percatarnos del tiempo, con el auto encendido por supuesto. Eso de compartir el auto entre varios compañeros de trabajo para ahorrar combustible y contaminar menos, simplemente no existe, cada quien lleva el suyo. Y ni hablar cuando vamos a buscar a nuestros hijos al colegio, si la fila dura horas, esas horas estamos dentro del auto, oyendo radio, hablando por el celular, arreglandonos las uñas o leyendo, con el auto en marcha. Aqui una botellita de agua, es mucho más costosa que un litro de gasolina y si hablamos de los taxis, no se entiende si esta gasolina es tan barata, porque el servicio es más costoso que en Madrid, Buenos Aires o New York. 

LOS MANGOS:  A lo largo y ancho de la geografía patria hay matas de mango, en todas las calles, avenidas casas, etc.,  yo conozco muchas matas de mango que han crecido conmigo, pero lo que realmente llama la atención es como esta deliciosa fruta nos enlaza. Durante estos meses, mayo, junio y julio, estas plantas, aqui le decimos matas, brotan de mangos por todas partes, caen en las calles, sobre los autos (aqui decimos carros) sobre los techos de las casas, en las cabezas de las personas que transitan. Es común ver, a los ciudadanos, de todas las clases sociales, raza, sexo etc., recogiendo mangos, y donde cualquier lugar es bueno para esconderse y darse un gustito de comerse un mango, lo de esconderse es algo reservado para ciertas personas que con calgo de sobriedad se lo comen a escondidas, porque el mango criollo es de hilachas que se quedan   pegadas como hilillos entre los dientes y de paso se escurren por la boca y las manos porque son muy jugosos, pero es un tremendo placer sentir esa fruta dulce en nuestro paladar. Si el tiempo atenta a esa travesura, recojemos los mangos y los llevamos a casa, para deleitarnos como Dios manda. Los que no disponemos de patios, tenemos la bondad de quienes si lo tienen,  te llegan a casa con un buen cargamento de mangos, como un divino detalle. Hay mangos de injerto, con piña, durazno, que son estupendos. Cuando están verdes hacemos jalea de mango o lo cortan en tajadas y hacen un aderezo de vinagre, comino, limón, vinagre, pimienta y sal, que de sólo pensarlo se me hace agua la boca. (A mi amigo español le pareció un asco) En fin a mi me parece un detalle noble de la naturaleza que en estas épocas nos mata el hambre y el antojo a cualquiera.

LA SOPA:  Aqui, aunque vivimos en el trópico somos muy soperos. No importa si nos está matando el calor, siempre comemos sopa.  Llevamos a  nuestro huesped español a la playa. (Venir a Venezuela y no ir a la playa es como ir a París y no ver la Torre Eiffel). Estábamos instalados en la playa, disfrutando del mar, la arena y el sol. En eso mi primo le invita un Whisky a nuestro querido visitante, quien sorprendido le contesta, Hombre!!!! como se les ocurre, aqui lo que provoca es una cerveza bien fría!!. Bueno, eso es un apéndice de la historia, muchos venezolanos, tomamos whisky en la playa, con agua, con soda o.... con aguita de coco. Pero donde este visitante se quedó más asombrado era ver como llegó una familia, con olla, verduras, y todo a hacer una sopa en plena playa (extravagancias de algunas familias, claro). Llegamos a un restaurante y pedimos... sopa! de mariscos, de pescado, cruzado, asopado, etc., y el hijo de la madre patria no entendía como con ese tremendo calor podíamos saciar el hambre con una buena y caliente sopa, mientras degustaba un buen pescado frito.

LAS TETAS: Mi amigo español, se dió un taco de ojo, como dirían los mexicanos, viendo senos de silicón por todas partes. En todas las mujeres, pobres, ricas, rubias, morenas, altas, bajas, gordas y flacas,  hay todo tipo de esas esculturas, de todos los tamaños, al pobre  se le salían los ojos por donde quiera que pasaba. Es que, como dice la novela, sin tetas no hay paraiso, aquí hasta el perro tiene silicón. Las quinceañeras ya no piden de regalo fiesta o viajes sino un buen tren delantero y desde hace años eso forma parte de nuestra cultura vanidosa y ligera. A veces, con mi querido ibérico, me daba pena y le soltaba algún codazo, repitiéndole que los ojos de las chicas, están debajo de la frente y no en el centro del pecho. Viendo tal espectáculo me preguntó que por qué yo no obstentaba dichas bienhechurías y yo le respondí, que mi naturaleza filosófica no me permitía aceptar esas banalidades y que mi  erotismo radicaba en la base de la hipófisis y me respondió con un dejo de desprecio... Que aburrida eres!!.

EL DOLAR PARALELO: Mi Presidente hace varios años secuestró el dolár, perdón, impuso un control de cambio, esto traducido al cristiano, es que no tenemos acceso a las divisas extranjeras, a menos que pases por el vía crucis de solicitarlo por medio del gobierno, mediante trámites que prácticamente te hacen desistir en el intento para que te otorguen una miseria. Esto ha derivado en varias alternativas, entre ellas el mercado negro, para lograr obtener el preciado oro verde. Para poder explicar esto necesitaría varias horas, ya que nuestro amigo español se le hizo muy dificil de entender y de hecho se fué con la incógnita, el dolar controlado,  el dolar permuta, el dolar paralelo, el dolar cotizado, y casualmente cuando el gobierno prohibió la venta, hace algunas semanas,   nos hizo caer en un limbo económico porque no podíamos tarifar el valor de las cosas por no saber precisamente cual iba a ser el valor del ... dolár.

Así somos, los venezolanos, se sufre pero se goza.... 

4 comentarios:

El Gaucho Santillán dijo...

Lo de los mangos, lo conocìa. que fruta tan singular!!

Y que la gasolina es màs barata que el agua, lo sabìa por dichos.

Que pena que, en Latinoamèrica, o tenemos dirigentes entragadores, o dictatoriales.

Espero que el futuro sea latinoamericano, amiga.

Nos tiene que llegar el turno, alguna vez!!

Saludos

Cornelivs dijo...

Bueno, es estupendo volverte a leer, querida Circe...!

Besos enormes y feliz fin de semana.

Antonio dijo...

Querida Circe, gracias por darme este paseo por tu tierra, con tu espíritu crítico y veraz. No tengo una opinión sociológica fundada de Sudamérica, pero esta crónica tuya me ayuda a conocerla mejor. Me gustaría visitarla alguna vez.
Un gran beso

Melan dijo...

Excelente estampa de tu bello país me mostraste Circe amiga mía. Es muy interesante conocer la idiosincracia de los pueblos de nustra querida América Latina. Espero poder ir a pasear por esa playa algún día. Eso sí no tomaré sopa. (Soy de la generación de Mafalda). Un abrazo. Melan.