enero 25, 2011

ignorantia legis neminem excusat

Cuando yo decidi ser abogada tenía 16 años, no tenía referencias cercanas que me indujeran tal elección, mi padre ya fallecido era médico, reconocido, investigador, precursor de la endocrinología en latinoamérica, mi madre farmaceuta por accidente sin ella proponérselo.
En mi casa se respiró un ambiente de equidad, solidaridad, honestidad y ser personas de buen proceder, bajo esas premisas se fué gestando lo que han sido mis valores de estar con el que más lo necesita y tener los sentidos abiertos ante las injusticias.
Bien lejos veía yo cumplir ese anhelo, pues en mi provincia no existían tales escuelas, todas quedaban equidistantes, en la Capital, en la Región de Los Andes, en Valencia y Maracaibo y yo bajo el manto de protección de mi familia sabía que sus voluntades eran mantenerme bajo el ojo supervisor de mis afectos. Secretamente, yo me propuse a derrumbar esas murallas, hice las correctas diligencias para asegurar el rumbo que deseaba tomar, y mis ideales, que no sabía identificar como tales, me hacían seguir conspirando lo que era mi mayor deseo.
Fuí descubierta en mis travesuras y como premio, me enviaron de viaje al viejo continente a ver si en la lejanía lograban destrozar el sueño. Pero se forjaron otras situaciones dentro de mi que más me aferraron a lograr mi objetivo.
Entré en la Facultad de Derecho a los 17 años, en una Universidad que para ese entonces- y aún- no sigue siendo muy prestigiosa, yo no entendí por qué, porque yo tuve profesores que impartían clases en las Universidades reconocidas y eminentes juristas salieron de esas aulas, pero obviamente, la crítica hacia mi querida casa de estudios, era que aceptaba muchos alumnos, y su fama desvirtuada radicaba más en cuestiones de mercantilismo de títulos que en la calidad de profesionales que de allí podían egresar. Tuve de profesores, reconocidos profesionales, autores de libros, magistrados, jueces, así que mi Universo de conocimientos se fué nutriendo de toda esa gama de profesionales que dejaron sus huellas, buenas y malas, en mi formación. Mis compañeros, en la medida que avanzábamos se dejaba entreveer cuáles serían sus tendencias, los penalistas, los laboralistas, mercantilistas, etc., los que serían políticos, los que estaban allí para complacencia de sus padres y los defensores de las causas pérdidas idealistas, como yo.
Cuando egresé, ya había tenido unas pocas experiencias, como asistente en un Juzgado en Materia Laboral y una pequeña pasantía en la Fiscalía y ví desde esas instancias como era el verdadero mundo lejano a mis ideales.
Luego entré hacer mi especialización en Derecho del Trabajo, pude ver, las marcadas diferencias que teníamos según era nuestra procedencia académica, los de la UCAB, UCAT, ULA, LUZ, UCV, UC y la mía USM, en nuestros estudios en equipo se definía la lucha sobre el criterio de como llevar a cabo nuestras investigaciones, competíamos de unas estupendas maneras y dejaban todavía al descubierto nuestros aún ideales de Justicia, Equidad y sobre todo los cuestionamientos al sistema judicial que existía en ese entonces.
Paralelo a todo esto ocurría el fenómeno de la masificación de las Facultades de Derecho, empezaron a reproducirse a lo largo y ancho del país, nuncan entendí porque no había una manera de controlar este crecimiento desmesurado, pues no solamente se fueron las más costosas, sino que se iban llenando de un sin fin de alumnos, entre ellos, numerosos profesionales de otras carreras que anhelaban ser colegas. El fenómeno que más éncuentro inexplicable es por qué otros profesionales anhelan ser abogados, pero los abogados dificilmente anhelan tener otros títulos de otras carreras, sino especializaciones que son concernientes a nuestro ejercicio. Una incertidumbre por resolver.
Y así como nos fuimos llenando de letrados, también nos fuimos llenando de situaciones donde la dama ciega, tenía una cataratas tan espesa que sólo cabía esta lapidaria frase, "la Justicia es ciega, por eso hay que pagar para que vea". Leyes como la del Consejo de la Judicatura, La Ley de la Corte Suprema de Justicia, La ley de Jueces, y otras más que no recuerdo,  se llenaban de letras muertas. Aquellos jueces honestos, mal pagados, que sólo esperaban su jubilación mientras cumplían con su deber, fueron siendo desbancados por los de mi generación y las posteriores a las mías, llenos de otros valores distorsionados.
Que pasó con la hermeneútica y la deontología? que se fueron de vacaciones tan largas y prolongadas que muchos de mis colegas desconocen su significado La política, poco a poco fué tendiendo sus redes como hiedras dentro del sistema judicial, donde los tantisímos y numerosisimos colegas hicieron mutis sin defender los principios generales de correcto ejercicio o peor aún justificando actuaciones que poco a poco fueron desmembrando las instituciones y donde se socavarían las bases de lo que pudo haber sido un sistema firme y donde se impartiera una justicia verdadera.
Un punto a parte merece los Colegios de Abogados, que para mí, son entes gremialistas, donde se hace vida social, pero lo que debería ser parte de la formación y forjación de valores dentro de la profesión, es un sitio donde ver y dejarse ver. Y que actualmente dentro de esta crisis que vive actualmente el país, las raices de nuestro problemas radica principalmente en la violación flagrante de leyes a diestra y siniestra, es un organismo inerte que ni siquiera se pronuncia ante las atrocidades que ocurren. Sólo cobra vida propia en épocas electorales. Que sucede que en la casa de los defensores, nadie defiende ninguna postura que permita ver el verdadero estado de derecho. Un hecho avergonzante.
El sistema judicial de ahora, donde los Jueces son puestos a caprichos politicos, los Magistrados muestran con descaro sus tendencias politicas, donde se recurre a recursos que no se sabe hacia donde irá la decisión pues ni con buenos o malos argumentos, ´la decisión irá en beneficio de quién esté a favor de la ideología que marca ahora la pauta. Los Jueces, presos del miedo de que sean Juzgados si no deciden al capricho de los poderosos, en manos de quién está la Justicia ahora?
Entonces, vuelvo a retrocer a mis parráfos ya escritos, la masificación de la profesión ha sido en beneficio o en perjuicio del colectivo? Que pueden aprender los alumnos de nóveles abogados que se han formado en facultades instántaneas y que han crecido en un sistema de justicia completamente maleable.  Una Asamblea Nacional llena de legisladores aficionados que no tienen la menor idea de lo que están sembrando, porque piensan sólo en el presente, de donde emergen leyes y leyes destinadas a nacer y morir en el mismo momento porque están fabricadas de circunstancias.  Unos Colegios Gremialistas que existen gracias a la indiferencia de sus miembros. Para que necesitamos tantos defensores de Justicia si no podemos lograr que la Justicia se imparta. Sin duda una gran paradoja.
Esta disertación, buena o mala según el crisol por donde se mire, la he hecho dentro de mi gran ignoranca como abogado litigante, pues la verdad a la luz de todo lo vivido, no me conquistó estár en los tribunales, pero como defensora de causas perdidas me siento más auténtica con lo que aprendí en mi Alma Mater

Honeste vivere, naeminem laedere et jus sum cuique tribuere. "Vivir honestamente, no dañar al otro y dar a cada quien lo que le corresponde". Ulpiano
Carpe Diem

4 comentarios:

Antonio dijo...

Mi querida amiga. De joven andamos cargados de ideales, de ganas de cambiar el mundo de los mayores, que son los que tienen el poder y el dominio de las ocas. Conforme vamos creciendo nos vamos integrando en ese grupo de poder y de bienes propios que nos hace olvidar aquella soñada justicia, que se daba en aquella vida dependiente de los padres, y modifica el proyecto idealista por el realista y egoísta.
Al final, la mayoría, cae en la trampa del sistema y medra entre el poder, y se ajusta a sus normas e injusticias, en una disonancia cognitiva que oculta en su interior más profundo. Entonces empieza a morir el joven y nace el viejo.
Interesante relato para conocerte algo más. No es fácil desnudarse como tú lo has hecho y eso es el valor de no haber llegado a esa alienación que cultiva el sistema.
Besos desde el viejo continente

Cornelivs dijo...

De abogado a abogada: Como te entiendo, amiga y compañera.

Tambien el Digesto decia que la justicia era el "ars bono et aequi", el arte de lo bueno y de lo justo. ¿Era o deberia de ser?

Porque...siempre hay un pero, ¿verdad?

Un enorme abrazo.

Cornelivs dijo...

Donde dice bono, lease boni. Disculpa.

un abrazo

~ Rodrigo Malaventura ~ dijo...

Un tema complejo, mi Señora, en el que he de confesar mi ignorancia,... pero entiendo el concepto de justo, el de legal y el de corrupto,... la justicia, la ley y la corrupción son testructuras creadas por el ser humano, no existen en la naturaleza, y por estar creadas por un ser imperfecto, son imperfectas.

Aún así,... la justicia y la ley han de imperar sobre la corrupción, y siendo el ser humano bueno y generoso por naturaleza, no dudo de que existen personas, como Vuestra Merced, dispuestas a hacer que impere esa ley y esa justicia.