agosto 07, 2011

Reaccionaria

Quizás el saber es una elección, también el no saber lo es, con esto no he descubierto el agua tibia, es una disertación mía que cuelgo después de una conversación. A veces nos blindamos tanto para estar preparados para las adversidades, en cuanto al manejo de nuestras emociones y sentimientos, buscamos las mejores referencias en libros, en modelos de personas, revisando nuestras actidudes, adaptando y adoptando posturas que no nos pertenecen pero que deseamos hacer nuestras resignando a veces nuestra propia esencia.

En ese devenir, pasamos los años de la adultez, tratando de ser mejores, de ser más sabios, pero no los más inteligentes, poniéndonos disfraces para distraer lo que realmente llevamos por dentro, es que ahora está la manía de que la fortaleza está en no mostrar la verdadera debilidad.

Y si la fortaleza está en demostrarnos como somos? con nuestros màs y nuestros menos, dejando airear lo que nos afecta y nos duele, en lo que nos agobia y nos atormenta, eso no es mejor, que estar escondiendo en el sotáno de nuestras emociones lo que nos hace daño? Mantener eso ahi, pendiente, es cómo aquel que que contiene la mar enfurecida que luego viene con impetú a acabar en el mejor momento con lo que en ese instante hemos conquistado.

No me refiero al martirismo, como una corriente perenne que no se consume, pero tampoco en hacer dictámenes de conciencia con decretos megapositivos de emociones que no pertenecen al momento que se vive. A veces, es preferible regodearse en el dolor, para que nazca, se desarrolle y muera alli, que un sacrificio emocional de mantener agónico lo que nos afecta, y que salga a flote disparado como un proyectil en el momento menos esperado, quizás perjudicándonos y dañando a alguien que quizás pague el plato roto de otra persona.

Creo que la época que vivimos de tantas exigencias, nos hace ser presa fácil de una imagen que todos deseamos tener, la felicidad perpetua, y nos olvidamos que tambien la rabia y la tristeza forma parte de nuestras emociones primarias. Una explosión de situaciones, donde lo que nos ponen ante nuestros ojos, son situaciones de total complacencia, armonía, alegría, pero no colocan lo que se tuvo que hacer, para llegar a ello. Por más que uno se apegue a la realidad, se abre una circunstancia que nos deja inconformes, y sin poder disfrutar a plenitud lo que se ha logrado.

Creo que nuestra mayor conquista es tener la paz, la paz mental, la paz interior, aquella que nos hace tener momentos plenos, vivirlos con intensidad, somos seres emocionales, que sentimos, que vivimos, que tenemos nuestros logros, que han sido producto de nuestro esfuerzo, de nuestra vivencia. Si sabemos o no vivir, es nuestra opción, que no sea conspirado por otros que a través de sus propias experiencias elijan lo que sea mejor para ellos.

Ya basta de buscar el punto negro, en la geografía de gran página blanca. A veces estamos tan blindados para las adversidades, que estamos indispuestos para recibir las alegrías.

4 comentarios:

El Gaucho Santillán dijo...

Suele pasar.

Buscando protegernos, nos aislamos.

Pero lo contrario, a veces da tanto miedo!

Un abrazo.

Rochitas dijo...

podemos mostrarle al mundo nuestra debilidad, con el riesgo de pagar más tarde sus consecuencias.
Creo que la clave está en discernir con quienes y ante quienes mostrarnos vulnerables.
Un abrazo Circe, la extrañaba.

Rossina dijo...

AMIGUITA CIRCE, VENDO A AGRADECERTE TUS APARICIONES A PESAR DE LA AUSENCIA.

PD: QUIERO ESCRITO YA :P

Rossina dijo...

VENDO=VENGO