septiembre 27, 2009

En hierro te convertirás (anécdotas)

Por estos días nos reunimos mis amigas, compañeras de residencia de mis años universitarios, ahora todas ciudadanas respetables, profesionales y desempeñándonos en nuestros otros roles, que nos dan esa seriedad, la cual fácilmente olvidamos cuando tenemos la oportunidad de compartir y volvemos a ser las irreverentes de esas épocas.
Para variar, llegué tarde, y cuando las saludo, se sorprenden de ver una novedad que adorna mi boca: Unos frenillos o Brackets, no aguantaron la risa, y yo tampoco. Ahí al fondo sale mi amiga la odontóloga, diciendo, -Qué les parece mi trabajo?, me quedó bello- , entonces la ingeniera dice, -Yo sabía del botox y de las cirugías para verse juvenil, pero esto es … una estupidez- Reímos todas, entonces una de las farmacéuticas, dice,- pero no entiendo, tuviste un accidente?, se te cayó un diente? Si algo tenías hermoso, era tu sonrisa, que cautivaba a cualquiera- .
Entonces mi amiga la odontóloga empieza a contar la travesura oculta – Me encontré con Ana en una tienda y me dijo que le hiciera una limpieza dental, cómo se le ocurre, pedirle eso a una ortodoncista con 2 postgrados?, es casi una ofensa, le dije, si ve, que yo te lo hago, es más te lo regalo para que te veas regia el día de tu 40 cumpleaños.-; - Ah, lo recuerdo-, comenté,.
Empecé a contarles al grupo, mi Odisea, que no era la de Homero. Acudí a mi cita, por supuesto, llegué 10 minutos tarde. El regaño de rigor, pero me sentó y empezó a explorar esas profundidades, me sorprendió lo rápido y que no tuve dolor, y todavía le digo, como halago, - amiga, estás de congreso, ni me molestó,- ella con su seriedad de siempre, me dio un espejo, - mírate, a ver que te parece- , cuando me vi casi me muero, la cara que puse debe a ver estado de concurso, - Qué es esto??????Te volviste loca???- No sólo tenía una hilera de soldados de acero, que se perdían en el infinito de mi boca, sino que para completar el cuadro, me puso unas ligas de todos los colores, parecía una obra de Miró. Con parsimonia, me dijo – Mira cálmate, es que tienes los caninos un poquito hacia fuera, en unos meses te los quito y me lo agradecerás-
Le hablaba a mi grupo, de mis oscuras remembranzas trasladándome a ese momento, -esta hija de…. me ha arruinado la foto de mis 40, además recién divorciada, con esta depresión, me voy a tener que meter un frasco de Rescue Emergency de las Flores de Bach, o una caja de Prozac para sobrellevar el asunto.- No me acuerdo si le dí las gracias, lo que si me acuerdo fue el berrinche de mi nena de 3 años cuando me vió y me dijo que me quitara esos alambres, porque le daba miedo (eso le duró 4 tortuosos días).
Mis amigas, contemporáneas, todas, se reían, les decía, mi experiencia de aprender a vivir y comer con esos adornos, me dí cuenta que el más inocente mordisco, hacía volar por los aires, cualquiera de esos artefactos dejándome inválida para poder cerrar la boca; ni hablar de las llagas que florecieron en mis labios, como rosas y espinas. De una situación cuando asistí a un evento en el extranjero, y en la comida no sé que mordí, pero uno de los alambres saltó de mi boca, como un resorte y de paso con un pedacito de alimento en la punta, que parecía una primitiva brocheta, todo esto, antes de una ponencia. Eso si, nada de perder el glamour, con un chicle, estratégicamente pude solventar temporalmente el accidente, aprendí a desarrollar habilidades de como hablar sin mover los labios, y en la noche con un cortaúñas, corté el metal, y en mis recuerdos, nombraba a la autora de los días de mi querida amiga.
A este momento, mis espectadoras, se reventaban de la risa, y les expuse que lo que más allanó mi dignidad, fue cuando tuve un admirador, con quien salí varias veces. Les comenté, que para evitar eventualidades, sólo comía sopas, aunque me estuviera muriendo de hambre, eso para evitar que se colgara de mi ferretería, cualquier intruso o partícula indeseable, que le restara sobriedad a mi presencia, además de millones de litros de líquido para higienizar con elegancia, mis apreciados hierros. Incluso, llegué a decir varias veces que ya había cenado, aunque mi aparato digestivo protestaba al mejor estilo del Bolero de Ravel. Pero bueno, el galán, se obstinó de tanto recato gastronómico y me dijo una noche, que me tenía una sorpresa, comeríamos sushi, - por Dios, pensé, la prueba de fuego- accedí, y no les cuento, como me las ingenié para masticar aquellos delicados rolls, silencios eternos entre bocado y bocado, con una duración de un siglo entre uno y otro. Luego, mi caballero me dice, tiernamente -tienes una plantita en tu boca-, si, las algas impregnando color marino a la estética bucal. Con un trágame tierra, me fuí al baño, para descartar cualquier resto y tratando de mejorar la situación, sentí un crujido en mis dientes, pero no vi nada anormal en el paisaje.. Mi acompañante, me lleva a mi casa y se puso romántico, me dije, -Qué éxito, a pesar de todo, sigue en la contienda-. Un beso apasionado surge de momento y luego…. un lamento de mi conquista, el alambre asesino apareció nuevamente, ocasionándole una herida, pero no en el corazón, sino en su labio que goteaba chorros de ríos carmesí. En fin, aún no sé si estará convaleciente, pero al cabo que ya está superado.
Con esta historia, mis amigas, no sabían si sentir pena o admiración, pero a todas luces, fui heroína en la década interesante. Mi amiga, la odontóloga, lloraba de la risa y me dijo,- Ana C, es una broma mía, por no querer ser mi voluntaria en mis prácticas de estudiante, te lo supliqué tantas veces y tu aterrada me decías que no, y la vez que me dijiste que sí, te arrepentiste y por eso me costó pasar unas vacaciones haciendo un intensivo, pero no te preocupes que no te voy a cobrar nada por el tratamiento - Ya ven, con amigas como éstas, para que enemigas. Menos mal que me tienen cariño, espero que cuando tenga 80 años los implantes sean gratuitos y en contrapartida le haré el testamento sin costo alguno, aunque deba indemnizarme por los perjuicios ocasionados.

9 comentarios:

Antonio dijo...

Oh! Circe, que historia más alucinante. Supongo que tu galán valoraría más tu persona que la lesión producida por el beso y seguiría en su empeño, je, je, je...
Te aconsejo que maquines una venganza adecuada para tu amiga odontóloga...
Un beso, con mucho cuidado...

Cornelivs dijo...

Bueno,en parte coincido con Antonio.

La otra parte...la dejo a tu criterio.

Lo que si esta claro es que me ha encantado leerte...!

Un abrazo.

Circe La Hechicera dijo...

Gracias, queridos amigos, aún sigo coleccionando aventuras por culpa de estas flores de acero.

Antonio: Gracias, tu tan amable, alucinaré, toda, el día que me quiten esta penitencia, jajaja. Pobre galán, la que se desmotivó fui yo, no quería seguir causando más malas impresiones, por ejemplo, que me relacionara con Drácula. Maquino la venganza, por supuesto!! he de honrrar esta afrenta a mi vanidad. Besos

Cornelivs: Ya ves, el galán no salió muy favorecido, a pesar de su insistencia. Mi criterio me dice, que si por las buenas, soy rebuena, por las malas que sea mejor, trataré de superarme. Me alegra mucho, que te haya gustado!!. Besos

Enrique Sabaté dijo...

He leido, te lo aseguro, un poco acongojado el relato. Se me vino a la cabeza ese afortismmo que dice que hay amores que matan, en este caso hay amigas que destrozan tu imagen por mejorarla.

Saludos.

Circe La Hechicera dijo...

Enrique, que ocurrencia!, gracias por tu solidaridad. En vista de los hechos, y el estres que me produce, he dejado un poco en reposo, mi vida sentimental, para cuando florezca como ave fénix. Abrazos!!!

J.M. Ojeda dijo...

¡Hola Circe!
Es de suponer que a estas alturas, habras pedido cita para que tu amiga, Odontologa te revise los frenillos.
Una historieta entretenida.
Las amistades, son eso amistades...
¡Reisteis! Pues ya esta bien...
Eso si, el Romeo al parecer un poco, mal parado
¡Otre vez sera...!

Saludos de J.M. OJeda

Alma Mateos Taborda dijo...

Es un placer leerte, las secuencias son impecables. bravooo por tu talento. un abrazo

Circe La Hechicera dijo...

Hola José Manuel, si, efectivamente, ayer tuve mi visita con mi amiga la orfebre dental, pero salí nuevamente sin esperanzas. Romeo?, me saluda... pero desde lejos. Saludossss!!

Circe La Hechicera dijo...

Alma, eres bienvenida, gracias por tus palabras que me halagan y me invitan a seguir escribiendo. Te visité y tienes un blog precioso. Nos seguiremos. Besos!!!!