octubre 06, 2009

Bolsa de Valores: La Honestidad

Lo que las leyes no prohíben, puede prohibirlo la honestidad
Séneca

Parábola:
"Existió una vez un emperador que convocó a todos los solteros del reino, pues era tiempo de buscar pareja a su hija. Todos los jóvenes asistieron, y el rey les dijo: 'Os voy a dar una semilla diferente a cada uno de vosotros; al cabo de seis meses deberán traerme, en una maceta, la planta que haya crecido, y la planta más bella ganará la mano de mi hija y, por ende, el reino Así se hizo, pero había un joven que plantó su semilla y ésta no le germinaba; mientras tanto, todos los demás jóvenes del reino no paraban de hablar y de mostrar el crecimiento de las hermosas plantas que habían sembrado en sus macetas.Llegaron los seis meses y todos los jóvenes comenzaron a desfilar hacia el castillo con hermosísimas y exóticas plantas floreadas. El joven estaba demasiado triste, pues su semilla nunca germinó; ni siquiera quería ir al palacio pues se consideraba un fracaso, pero su madre insistió en que debía ir, pues era un participante y debía estar allí para dar la cara. Con la cabeza baja y muy avergonzado, fue el último en caminar hacia el palacio con su maceta vacía. Una vez adentro del palacio, todos los jóvenes hablaban de sus plantas y al ver a nuestro amigo sin nada que mostrar, empezaron a reírse y a burlarse. En ese momento el alboroto fue interrumpido por la llegada del rey; todos hicieron su respectiva reverencia mientras que el rey pasaba lentamente entre las macetas admirando las plantas .Finalizada la inspección hizo llamar a su hija, y llamó de entre todos los participantes al joven que llevó su maceta vacía. Atónitos, todos esperaban la explicación de aquella acción. El rey dijo entonces: "Este es el nuevo heredero del trono, el que se casará con mi hija, pues a todos ustedes se les dio una semilla no fértil y trataron de engañarme sembrando otras plantas; pero este joven tuvo el valor de presentarse y mostrar su maceta completamente vacía, siendo sincero, leal y valiente, cualidades que un futuro rey debe tener y que mi hija merece".
Siento que entre los valores que han quedado al desamparo, la honestidad, ha sido uno de los más afectados, es un valor que se ha venido a menos, para ser sustituido con otros valores impuestos por la sociedad. No me convenzo de que el éxito nada más se mida por la consecución de lo material, por el estatus social, el reconocimiento laboral, etc., que obviamente es fruto de nuestro esfuerzo, pero es igualmente importante mantener el equilibrio, conquistando el enriquecimiento de espíritu, de los valores y los principios. Es que logremos transmitir la confianza, la integridad, lo auténtico. Ser tolerantes, pero no complacientes en aras de estar bien con los demás a pesar de uno mismo.

Por ejemplo, si una persona es deshonesta, hacemos ruido, buscamos las causas, analizamos sus consecuencias y hasta podemos llegar a justificar su actitud; pero si somos honestos, pasa a ser un acto afónico, pasa desapercibido, no indagamos por qué ni cómo sucedió, cuando debería brillar y hasta enceguecer por motus propio. Investigamos por qué una persona puede ser deshonesta, pero casi nunca por qué una persona es honesta. Entonces a que acto le damos más relevancia?

Ser honesto, también requiere de valor y coraje, forjarse el carácter, porque hay que decir la verdad de una forma clara y precisa, asunto que no es fácil, tratar de expresarse de forma amable y de la mejor manera posible. Es mantenerse en la esencia, tener un comportamiento correcto, justo, sano en el que llevamos implícito la coherencia entre lo que pensamos, lo que hacemos y lo que decimos.
Para rescatar la honestidad, debemos conocernos y aceptarnos, debemos actuar en función a lo que queremos, en este sentido, se puede concluir, que para comenzar a despertar a la honestidad, podríamos orientarnos en estas acciones: Decir la verdad de lo que pensamos y sentimos, por nosotros y por que los demás merecen saber a que atenerse; Ser auténticos, porque si no lo somos, nuestra naturaleza reclamará tarde o temprano lo que es propio; No escondernos detrás del comportamiento de los demás, debemos asumir nuestra responsabilidad cuando fallamos, porque cuando triunfamos todos somos hijos del éxito; No digamos palabras que no sentimos, a la postre será una condena y es mentirnos a nosotros mismos. No aprovecharnos de los más débiles o vulnerables, pues tarde o temprano se nos devolverá como un boomerang. No engañemos a quienes confían en nosotros, con esto creamos resentimientos y malas actitudes
Tenemos que revisarnos, reflexionar, recomponernos y renovarnos en función de devolver a la sociedad, un poco de tranquilidad, en no estar ni a la ofensiva o a la defensiva porque estamos llenos de desconfianza. Restituir la honestidad es un buen comienzo. Convertirlo en un valor cotizable.

9 comentarios:

Antonio dijo...

Querida amiga: Con tu permiso me cojo de tu meno para andar ese camino. Sembremos asertividad en nuestras conductas que es la forma de lealtad mayor, presentarme como soy y no engañar.
Besos desde Andalucía, España

Cornelivs dijo...

¡Fantástico!

Me he emocionado leyendote. Bello es el cuento y mas bella aún tu entrada. Te aplaudo sinceramente desde dentro.

Rescato esta frase tuya:

"Decir la verdad de lo que pensamos y sentimos, por nosotros y por que los demás merecen saber a que atenerse; Ser auténticos, porque si no lo somos, nuestra naturaleza reclamará tarde o temprano lo que es propio; No escondernos detrás del comportamiento de los demás, debemos asumir nuestra responsabilidad cuando fallamos, porque cuando triunfamos todos somos hijos del éxito; No digamos palabras que no sentimos, a la postre será una condena y es mentirnos a nosotros mismos. No aprovecharnos de los más débiles o vulnerables, pues tarde o temprano se nos devolverá como un boomerang. No engañemos a quienes confían en nosotros, con esto creamos resentimientos y malas actitudes"

No podias resumirlo mejor.

He imprimido el post.

Besos enormes...!!!

Silvia dijo...

hola!excelente post...cuánta verdad ...la honestidad ya no cotiza es cierto pero vale la pena ser honesto...
gracias ....
besotes.
silvia cloud

Circe La Hechicera dijo...

Honestidad: La mejor de todas las artes perdidas (Mark Twain)

Querido Antonio: Gracias por tus lindas palabras, yo no tengo esa manera tan precisa de expresarme como tú y he tenido excelentes enseñanzas de tus escritos. Caminemos juntos, sembrando valores y sigamos sumando voluntades. Besos!!

Cornelivs, amigo, me emocionan tus palabras, porque en tus escritos, siempre manifiestas la búsqueda de la verdad a traves de reflexiones profundas que buscan lo auténtico. Es fácil ser honesto, lo dificil es mantenerse. Gracias, mil!!!, ya obtuve mi logro. Besos!!!

Silvia, bienvenida, gracias por tus palabras, tienes razón en lo que dices, hay que inyectarle acciones a este valor para que muchos lo capitalicen y lo multipliquen, y vean que realmente vale la pena atesorar la honestidad. Besos!!

SIN CALZÓN dijo...

Me hizo a recordar algo que menciona Isócrates en su Panegírico: premian a los que ganan en esfuerzo físico cuando esto solo será para ellos mismos, en cambio, a los que piensan, a aquellos que hacen uso del intelecto, de la razón para un mejor bienestar para la sociedad, no hay un premio, apenas se le toman en cuenta y hasta son tildados de lo peor.
Si vemos la vida de Isócrates (no de Sócrates), se observará la transición que logra la retórica, pues ya no solo se tratará de hablar bien, sino de que su palabra sea consecuente con sus actos, palabra y hecho no se desligan como fondo y forma, es decir, con Isócrates, la retórica se torna en ética: hablar bien y hacer bien, lo cual ahora lamentablemente se ha perdido.
Buenas tus palabras, Hechicera. Continúa haciendo magia.


AZAÑA ORTEGA

Paco Bailac dijo...

La honestidad debe ser una virtud siempre presente.... Actualmente existe poca.

pacobailacoach.blogspot.com

Circe La Hechicera dijo...

Azaña, tu comentario ha enriquecido mi entrada y por consecuencia a mí. Muchisimas gracias por tus palabras, sigue enseñándonos. Abrazos

Hola Paco, si, tienes razón en lo que dices, por eso debemos restituirla. Muchas gracias por tu opinión, Un abrazo

Belkis dijo...

Estupendo post Circe, si queremos ser honestos, debemos empezar por enfrentar con valor nuestros defectos y buscar la manera de superarlos, corrigiendo cada vez que nos equivocamos y cumpliendo con nuestro deber en las labores grandes y pequeñas sin hacer distinción.
Dicen que Diógenes, filósofo griego, caminaba por la ciudad de Atenas a la luz llevando una lámpara encendida y afirmando que buscaba un hombre honesto.
La persona honesta vive lo que predica y habla lo que piensa, es coherente con lo que dice, hace y piensa.
Gracias por tu visita a mi espacio, a mi me ha gustado pasar por el tuyo. Me quedo para seguirte. Una feliz semana y un cordial saludo

Circe La Hechicera dijo...

Hola Belkis, me alegra mucho tu visita y que bueno que sea para quedarte, he seguido algunos de tus comentarios y coincido con muchos, además tu blog está hermoso. Muchas gracias por tus hermosas palabras y tu valiosa opinión. Besos!!